Parroquia de San Roque- Badajoz

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Experiencias de ejercicios espirituales

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Compartimos la experiencia de un participante en los Ejercicios Espirituales:

…Puedo escuchar el susurro de las hojas mecidas por la suave brisa de la tarde.

Es un sonido sereno y pacificador… abro los ojos … puedo ver lo que escucho… estoy tumbada en el banco del jardín, junto a mi habitación…  he estado meditando, reflexionando sobre la importancia de Jesús en mi vida…

Me he dado cuenta que siempre ha estado ahí… incluso en los momentos en los que yo creí que estaba sol@, incluso cuando yo no quería que estuviese…

Me quiere tanto que me doy cuenta que jamás me ha abandonado… que cuando yo me fuí de su lado él siempre estuvo en la puerta, en el camino, mirando y esperando a ver si yo volvía…

Que cuando me vió venir, salió a correr a mi encuentro… SALIÓ A CORRER EN MI BUSCA

Me quiere tanto que me lleva mi nombre tatuado en su mano…

 

Me quiere tanto que soy su niñ@, a quien cuida y quiere…

No le importan mis errores… sólo le importo yo… el me quiere como soy, con mis defectos (que son muchos)…

Le pongo a Jesús el rostro de todas las personas que están en mi vida y que tienen su cara… mi madre, mi padre, mis hermanos, mi marido, mis hijos…mis amig@s...

Me doy cuenta de ello gracias a un ejercicio que hemos hecho hoy: PONER EN PASADO los verbos del salmo 22 … luego los pondré en futuro y me doy cuenta que también estará ahí SIEMPRE…

EL SEÑOR ES MI PASTOR NADA ME FALTÓ

EN VERDES PRADERAS ME HIZO DESCANSAR

ME CONDUJO HACIA A AGUAS TRANQUILAS

Y REPARÓ MIS FUERZAS

E GUIÓ POR EL SENDERO…

AUNQUE CAMINÉ POR CAÑADAS OSCURAS NADA TEMÍ

PORQUE EL FUE CONMIGO

TU VARA Y TU CAYADO ME SOSEGARON

Jesús está aquí… tan cierto como el aire que respiro…ahora comprendo el significado de esta canción, tantas veces cantada en la eucaristía…”

El pasado fin de semana del 14 al 16 se celebraron en Gévora los ejercicios espirituales. Fuimos un grupo de personas de la comunidad junto a un grupo de jóvenes del Pdav.

Esta reflexión bien podría ser una de las reflexiones que allí se escucharon en las voces de personas de distintas edades, condiciones, sexos, culturas… unidas por un denominador común LA FE EN JESÚS, LA FE EN DIOS.

Sólo El puede hacer que gente tan diversa se encuentre a su alrededor con gran satisfacción y felicidad… llenos de esperanza, de amor, de luz, de comprensión… DE QUERER TRANSPARENTARLE PARA QUE LOS DEMÁS PUEDAN VERLE A TRAVÉS NUESTRO.

Los ejercicios comenzaron el Viernes noche hasta el domingo tras el almuerzo… Un día y medio intensos donde cada uno mira hacia sus adentros…

Es un replanteamiento de tu vida, de tu conducta, de tus actitudes…

En mi experiencia personal, acudo a ellos por segunda vez, siendo plenamente consciente de cuánto me he perdido por no haber acudido antes…

Cuando vuelvo soy mejor persona, mejor amig@, mejor compañer@  mejor hij@, mejor esposa, mejor madre, mejor herman@…porque me doy cuenta cúan gratificante es pararse a reflexionar sobre la actuación de un@ en este camino tan bello que es el vivir para, en consecuencia, poder modificarla y mejorarla…

Cuando en la tarde del domingo me encontré a una amiga de la comunidad -que había estado conmigo en los ejercicios-, paseando con sus vecinas y me pidió… “Dile a mi amiga qué son los ejercicios…” Yo le contesté:  “Es adentrarse en uno mismo, escuchar la voz de Jesús desde tu corazón, abrirle las puertas y sacar hacia afuera lo mejor que llevas dentro…”

La vecina me respondió: “Siendo así… creo que tendré que ir el próximo año…”.

Siendo sincer@: mi respuesta nació de todo el bien que yo encontré en Gévora… mi monte Tabor…

 

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Newsflash

Durante la pasada semana vivíamos la experiencia de la semana de Reflexión y Diálogo, como viene siendo tradicional en nuestra comunidad parroquial en este tiempo pascual. Ha sido una gran oportunidad para empaparnos de una de las virtudes cristianas más necesarias en nuestro tiempo: La esperanza.

El lunes, Pedro Gómez nos guió por la ruta de las realidades que suponen motivo de esperanza desde el punto de vista de la persona: Nuestro propio ser, el encuentro con los otros, y el mundo en el que vivimos, pueden y deben ser para nosotros motivo de esperanza, si sabemos situarnos, aunque todas estas esperanzas pequeñas se afianzan en la esperanza con mayúsculas, el mismo Dios.

El martes, Inmaculada Sánchez nos abrió puertas para la esperanza en la sociedad en la que vivimos, recordándonos cómo el pasado siglo XX generó grandes motivos de esperanza, y que, a pesar de la difícil situación en la que estamos viviendo, todavía hay motivos para continuar caminando.